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domingo, 18 de septiembre de 2011

Tomates secamente jugosos

Una de nuestras manías es preparar conservas. En estos tiempos donde los congeladores son aparatos al uso, quizás no sea ésta una cuestión vital, pero si lo que queremos es ahorrar espacio, ajustar el gasto y comer rico (tres objetivos prioritarios de esta familia) la conserva ayuda mucho. Si además cocinamos algo que no es fácil de encontrar así de casero y con este sabor, pues miel sobre hojuelas, que diría nuestro abuelo. En el caso de esta receta, se producen sensaciones cuasi oníricas (aquí si que nos hemos lucido, pero escrito queda). Si acompañamos el tomate sobre una tosta de pan caserito con una loncha de jamón, estaremos triunfando. En ensalada va de vicio. Y el aceite que queda en el tarro (si es que queda) después de consumir los tomates es simplemente chapeau. ¿A que esperas para animarte?. ¡Venga, que ya estás tardando...!

Tomates en conserva
Ingredientes:
  • 1 kg. de tomates maduros (tipo pera o canarios)
  • Sal fina
  • Azúcar blanco
  • Pimienta (mejor variadas en molinillo)
  • Hierbas aromáticas (Romero, tomillo, albahaca, orégano, provenzales..., aquí puedes experimentar con tu imaginación y tus gustos)
  • Aceite de oliva refinado (del normalito)
  • Aceite de oliva virgen extra (uno que sea rico)
Coste: En esta época del año, más o menos 1 Euro (Lidl)Dificultad: Como no tengamos mucha, pero que mucha paciencia, vamos de cráneo.


PREPARACION
Lavamos los tomates, les quitamos los restos del tallo y los cortamos en medios cuartos. Cubrimos un bandeja de horno con papel absorbente de cocina (sí, no es un error) y colocamos en ella los tomates cortados.

1 kg. de tomates  cortados en medios cuartoi
Hacemos una mezcla de azúcar y sal (dos medidas de azúcar por cada una de sal) y espolvoreamos los tomates sin quedarnos cortos. Para la bandeja de la foto utilizamos cuatro cucharadas soperas de azúcar y dos de sal. Regamos los tomates con el aceite de oliva corriente. Hemos usado un biberón de cocina por eso de la comodidad, no es necesario empapar, ya que escurrirá y se irá al papel. Molemos pimienta sobre nuestros tomatitos y ponemos las hierbas aromáticas que más nos gusten. Nosotros utilizamos botes de especias de hierbas secas. Ahí entra en juego la experimentación: podemos utilizar una sola variedad, hacer mezclas, en fin, que si alguien descubre algo especial, pues nos lo dice y probamos nosotros. Seguidamente introducimos en el horno a 70ºC y, con es paciencia infinita que nos caracteriza, cocinamos (o secamos, que sería quizás más correcto) por espacio de nueve horas. No es una errata: nueve horas. Dejamos enfriar sin retirar del horno para aprovecha aún más el secado.

Así quedan después de nueve horas de "tratamiento"
Para envasar, esterilizamos (hervimos en una cacerola o, mejor aún en la olla a presión) el tarro de cristal junto con su tapa. A nosotros nos sale un tarro como el de la foto por cada kg. de tomate. En este caso no hay que ses excesivamente celosos con la esterilización, dado que el aceite cumplirá perfectamente con la función de conservar. Incluso podríamos envasar sin esterilizar previamente, pero a nosotros nos gusta más así. Ponemos el tomate en el tarro, sin sacudir las hierbas aromáticas, por muchas que nos parezcan, y rellenamos con hasta el borde con nuestro aceite de oliva virgen extra, dando unos golpecitos con, por ejemplo, un tenedor en la base del tarro para asegurarnos de que eliminamos las burbujas de aire. Aquí es conveniente utilizar un aceite rico y para nuestro gusto, no muy ácido. Hemos puesto el virgen extra de marca Abril por eso de que se envasa en Galicia y está muy rico y con un precio muy asequible. 


Ya solo nos queda hacer el vacío al tarro, operación que no es imprescindible si vamos a consumirlo razonablemente  pronto (un par de meses como máximo) o lo guardamos en nevera con una temperatura lo suficientemente baja para que el aceite se cuaje. De lo contrario deberemos hacerlo para que los tomates no se vuelvan ácidos. Con fin de no cocerlos, usaremos el microondas en vez de la olla. Con el tarro bien cerrado, introducimos a máxima potencia durante un minuto y cuarto. Que nadie se asuste, aunque la tapa es metálica no saldrán chispas, no se producen explosiones ni se estropea el horno. La tapa se abombará hacia afuera como cuando lo hacemos en la olla. Dejamos enfriar envuelto en una toalla el tiempo necesario hasta que el cristal no nos transmita calor alguno y listo.

Una vez puestos en aceite, los tomates estarán en su punto a los tres días. Pelan de maravilla, por lo que es muy fácil hacerlo antes de servirlos. Simplemente para chuparse los dedos.




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1 comentario:

La cocina de mi abuelo dijo...

yo los hice por primera vez este año y me encanto la idea

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