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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Manzanas asadas a la carrera

La manzana asada es todo un clásico. Y la tecnología hace que el microondas se convierta en un aliado de excepción para cocinar este postre que te saca de un apuro echando cerillas, a la carrera, a toda pastilla, rapidísimo, vamos.

Si bien las hemos cocinado muchas veces, nos sorprendió ver en varios blogs en los que los comentarios de los lectores calificaban como desconocido no el postre en si, sino la forma de hacerlo. Por lo tanto ahí va y a cocinar, que para esto si que no hay excusa.


Manzanas asadas en microondas
Ingredientes:

  • 4 manzanas tirando a grandes (en nuestro caso una por cabeza). Pueden ser de la clase que más os guste. Lógicamente influirá en el sabor.
  • Azúcar común
  • Canela en polvo
  • Vino dulce (usamos el Sansón de toda la vida, pero se puede ser más fino, que no pasa nada y saldrá más rico. Nos está pasando por la cabeza un Oporto...) 


Dificultad: No recomendable en San Valentín por eso de dejar las manzanas sin corazón. Tampoco hay que ser crueles...

PREPARACION
Quitamos el corazón de las manzanas, mejor con un aparato "ad-hoc" y disponemos en un recipiente apto para microondas. Ponemos un poquito (poco) de vino dulce de forma que moje el interior de cada manzana y repartimos por  encima el azúcar y la canela en la cantidad que más nos guste. Nosotros ponemos 3/4 de vaso de azúcar y canela en abundancia.


Microondas entre 12 y 15 minutos según como nos gusten de pasadas. Quedará un juguito almirbarado la mar de rico en el fondo del recipiente. Al servir, salseamos las manzanas.

Ya solo queda ponernos como el quico.

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lunes, 5 de noviembre de 2012

Delicioso arroz con más de tres delicias

La cocina china es algo que  les encanta a nuestros dos hijos. Un amigo nuestro decía que "la cocina china es el arte de hacer apetitoso lo incomible". Lo sentimos por nuestro amigo, pero, a pesar del denominado síndrome del restaurante chino no estamos en absoluto de acuerdo. No hemos tenido la fortuna de visitar China, pero amiguetes que sí que lo han hecho nos hablan maravillas de sus delicias culinarias. Dado que se puede comer muy rico en casa, máxime si sabemos lo que se come, os dejamos esta receta  inspirada en muchas de las que circulan por la web. Damos fe de que no quedó ni rastro.

Arroz con más de 3 delicias
Ingredientes:

  • 2 vasos de arroz (Es la cantidad para 4 personas. Usamos Basmati marca Eroski. Es muy aromático y nos gusta mucho)
  • 1/2 bandeja de setas de cultivo
  • 1 endibia
  • 10 colas de langostino (usamos congeladas)
  • 1 puñado de germinados de soja (usamos de tarro marca Froiz)
  • 1 tortilla francesa de 1 huevo (hay que hacerla muy finita y. cortarla en tiritas pequeñas)
  • 1 y 1/2 puñados de guisantes (usamos congelados)
  • 4 lonchas de jamón cocido tipo sandwich
  • Aceite de oliva
  • Salsa de soja
  • Sal

Dificultad: ¡Jua, jua, jua...!

PREPARACION
Cocemos el arroz como más nos guste. Una forma fácil de hacerlo es poner igual cantidad de Basmati que de agua y ponerlo en un recipiente de cristal sin tapar en el microondas a máxima potencia durante 15 minutos. A mitad del tiempo removemos y seguimos cocinando. Es aplicable a todos los arroces  y salen perfectos.

Cortamos las setas en tiras muy finitas, desechamos el tallo y salteamos hasta que estén hechas. Añadimos los langostinos descongelados y tan pronto como tomen color, el resto de ingredientes. Seguimos salteando tres o cuatro minutos e incorporamos el arroz. Mezclamos bien, añadimos un poquito de salsa de soja, volvemos a mezclar y probamos por si es necesario rectificar de sal. Si hemos puesto bastante salsa no será necesario.

Ya solo falta servirlo y hacer una demostración de habilidad con los palillos pero si la cosa se pone difícil, aquí en occidente manejamos el tenedor la mar de bien.


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domingo, 4 de noviembre de 2012

Buñuelos de crema (y algo de miedo, que es Samaín)

En estas fechas tan especiales ellas, hay postres que en una casa gallega no pueden faltar: filloas, huesos de santo, huesos de difunto, buñuelos... A fuer de ser menos tétricos nos hemos decidido por estos últimos, que son facilones de hacer y se devoran en un pis pas. Como no es muy probable que con la crisis existente nos vayamos de vacaciones a algún lugar donde se pueda lucir tipo, nos traen al fresco las calorías adicionales que nos vamos a poner encima. La otra alternatva es un golpe de suerte en forma de Euromillones o similar, en cuyo caso podremos ir a tomar el sol a alguna playa paradisíaca y sinceramente, el tipito nos importa tres pimientos...


Buñuelos de crema
Ingredientes:

-- Para la masa:
  • 280 g. de harina común
  • 1 paquetito de levadura prensada (25 g., la típica que venden en el súper)
  • 1/4 l. de agua 
  • 1 pellizco de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Aceite de oliva

-- Para la crema:
  • 100 g. de azúcar
  • 1/2 l. de leche
  • 50 g. de espesante o maizena
  • 3 huevos

Dificultad: Poca

PREPARACION

Preparamos la masa deshaciendo la levadura en el agua templada y añadiendo ésta a la harina hasta que formen una masa homogénea y que será bastante líquida. Dejamos reposar al menos media hora en un bol tapado con un papel film de plástico. Aumentará mucho de volumen.

Calentamos el aceite sin que alcance una temperatura como para que nos queme los buñuelos y vamos depositando porciones de masa con la ayuda de dos cucharas. Hincharán enseguida. Procuramos que se doren y retiramos a una bandeja con papel absorbente.

Para la crema mezclamos todos los ingredientes salvo la leche hasta conseguir una crema homogénea. Ponemos a fuego medio y vamos añadiendo la leche templada sin dejar de remover. Es conveniente vigilar el fuego. Probablemente habrá que bajarlo para que no se nos queme la preparación. Cuando la crema adquiera la consistencia deseada retiramos del fuego y dejamos atemperar.

Es cuestión ahora de rellenar los buñuelos por el método que más os guste. Nosotros utilizamos una jeringa bastante grande y pinchamos por la base hasta llenar el pastelillo. Se pueden cortar, etc.

Espolvoremaos con azúcar glas (o del normal si no tenemos) y ya está.

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lunes, 22 de octubre de 2012

Habas con guisantes express

Esta receta la hemos obtenido del Blog de Falsarius Chef y le hemos hecho una pequeña modificación para reinventarla (es que la palabreja está de moda, oyes) a nuestro gusto. Rapidísima y muy rica nos solucionó la comida de un domingo de estos en los que ya apetece meterse entre pecho y espalda algo calentito, aunque no tan contundente como un cocido o unos callos. La sensación que deja es la de un plato ligero, pero no nos dejemos engañar, que a partir e la segunda ración... en fin, que lo mejor es probarlas.

Fabas con chícharos
Ingredientes (4 personas):
  • 2 botes de habas (utilizamos haba grande cocida marca blanca Foiz en tarros de cristal)
  • 3/4 de kg. de guisantes congelados
  • 200 gr. de panceta o tocino magro
  • 3/4 de litro de caldo de carne (utilizamos Caldo de la Abuela de Knorr, que estaba de oferta)
  • 1 cebolla grandecita
  • Aceite de oliva
  • Pimentón dulce
  • Pimienta negra en grano
  • Sal

Dificultad: Nanai

PREPARACION

En una olla ponemos a calentar a fuego vivo  cuatro cucharadas de aceite de oliva. Cuando alcance temperatura para freír añadimos el tocino cortado en dados gruesos y dejamos que se dore. Añadimos la cebolla picada, rehogamos y bajamos el fuego para evitar que se queme. Salamos y ponemos  unos granos de pimienta a nuestro gusto. Cuidado con la sal, que el tocino y el caldo ya traen la suya. 

Dejamos cocinar hasta que la cebolla esté hecha. Llegados a este punto, retiramos del fuego y  ponemos una cucharadita de pimentón, rehogando bien y rápido para que no se nos tueste y ponga negro. Inmediatamente añadimos los guisantes que, al estar congelados, bajarán "ipso facto" la temperatura del guiso impidiendo el descalabro pimentonero. 

Volvemos a poner al fuego y rehogamos lo guisantes hasta que se vuelvan brillantes. Vertemos el caldo, subimos fuego y llevamos a ebullición. Tan pronto como hierva añadimos las habas con líquido y todo, mezclamos con cuidado de no romper las legumbres y, en cuanto retome el hervor, bajamos temperatura dejando cocinarse unos cinco minutos, a fin de que los sabores se mezclen. De vez en cuando moveremos la olla sobre el fuego, como si de un bacalao al pil-pil se tratase para que las habas suelten su harinilla y nos liguen el caldo.

Cinco minutos de reposo y listo.

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domingo, 21 de octubre de 2012

Patatitas aparentes con provolone

No hay gallego sin patatas... ni italiano sin queso. Esta afirmación que nos acabamos de ¿inventar? y nos deja tan panchos, puede que hasta sea prácticamente real además de aplicable a esta receta que sale la mar de rica y es sencillota como casi todas las que proponemos en estos pagos.

De las patatas poco podemos contar, aunque nos cueste trabajo imaginar como nos las apañábamos antes de que llegaran de América, pero el provolone... mira que hay variedad de quesos, ¡caramba!. Este en concreto era con denominación de origen y procedente del Piamonte, comprado en una rodaja envasado al vacío, aunque es habitual encontrarlo en su versión para fundir al horno, ya provisto de hierbas aromáticas. Si queréis saber más podéis consultar, entre otros, este enlace a la Wikipedia


Patatas con provolone
Ingredientes:

  • Patatitas
  • Provolone
  • Aceite de oliva
  • Hierbas aromáticas al gusto (utilizamos orégano)

Dificultad: Para ayudar a mantener la línea, ciertamente

PREPARACION

Lavamos bien las patatas debajo del grifo y con ayuda de un cepillo. Las dividimos a la mitad longitudinalmente y las disponemos en un recipiente apto para microondas u horno convencional. Un hilillo de aceite, sal y asamos las patatas. En el micro debería bastar con unos doce minutos y después un toque de gratinador ya que quedan más bien cocidas. En horno convencional llevará más tiempo, sobre 40 minutos a 180º. Una vez hechas, disponemos un trocito de provolone sobre cada una de las patatas y volvemos a situar debajo del grill hasta que el queso se funda a nuestro gusto. Es el momento de espolvorear con las hierbas que más nos guste y disfrutar de este plato rico y facilón.


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domingo, 14 de octubre de 2012

¡Manda (yemas de) huevos!

Permitidnos la licencia de hacer uso de la frase en cuestión, ya que si es utilizada por todo un Presidente del Congreso perderá su status de soez (Federico Trillo dixit a micrófono aparentemente cerrado) nosotros lo hacemos igualmente, para expresar sorpresa, vamos.

A veces se revela nuestra verdadera y nada escondida capacidad de sorpresa (confiamos en que no sea ignorancia, aunque algo de eso habrá) cuando vemos un vídeo como el que sigue.

Nos reafirmamos en lo dicho.






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domingo, 7 de octubre de 2012

¿España huele a ajo?

Pues no sabemos si la Spice tenía razón, pero os podemos asegurar que al día de hoy nuestra cocina y, en especial, el interior de nuestro lavavajillas huelen con ganas. La explicación es que una buena amiga nos regaló un táper (también sabemos escribir tupper, que conste) lleno de ajos...¡pelados!.¡Jolín, que fiesta!. Los ajos eran frescos, así que urgía conservarlos, por lo que nos pusimos manos a la obra y los hemos guardado en aceite y en encurtido. Más sencillo no puede ser y ya sabréis que admiten muchas variantes, como añadirles hierbas aromáticas, especias y demás. Estos los hemos hecho simples, simples.

Ajos encurtidos (izquierda) y en aceite (derecha)
Ingredientes:
  • Ajos pelados
  • Aceite de oliva virgen
  • Vinagre de vino
  • Agua

Dificultad: 
No recomendable para esos seres extraños que duermen por el día en un ataúd y sienten una perversa pasión por la hemoglobina tras la puesta de sol

PREPARACION

Ponemos a hervir agua. Añadimos los ajos y dejamos cocer dos minutos contados a partir de que recupere el hervor. Reservamos el agua de cocción y pasamos los ajos por agua fría. Esta maniobra evitará que los ajos se cuezan mientras que el hervido previo suavizará su sabor a la hora de comérnoslos. El tufillo en la cocina se tornará memorable.

A la hora de conservarlos, introducimos en un tarro de cristal y rellenamos con aceite hasta un cm. del borde , para la receta con aceite de oliva. En el caso de los encurtidos, rellenamos hasta la mitad con agua de la cocción y el resto de vinagre. La proporción se puede variar en función de grado vinagrero del comensal.

En ambos casos ponemos los tarros herméticamente cerrados al baño de maría durante 15 minutos en una olla en la que habremos colocado un paño en el fondo para que el cristal quede separado de la trasmisión directa del calor del recipiente.

Dejamos enfriar a temperatura ambiente y listo.


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domingo, 12 de agosto de 2012

Lentejas con champiñones al ajillo

De vez en cuando (y ahora más, que los críos están de vacaciones) se hace necesario improvisar comidas de emergencia. Claro, que si la improvisación es simplemente el plagio o reproducción de una receta con garantía, tenemos asegurado el éxito a poco que seamos buenos clonadores. Este es el caso de la receta que hoy os presentamos, original de Falsarius Chef y que nos hemos zampado sin vítores, pero con apetito. Estaban muy buenas.

Lentejas con champiñones al ajillo

Ingredientes:

  • 2 latas de lentejas (utilizamos las de la foto, recomendadas por el autor de la receta)
  • 3/4 de bandeja de champìñones laminados, los normales del súper
  • 3 dientes de ajo grandecillos
  • 1 guindilla cayena
  • Aceite de oliva (mejor virgen, que da más sabor)
  • Sal


Dificultad:
Terrible

PREPARACION
Picamos el ajo muy finito y freímos en aceite de oliva hasta que esté dorado. Añadimos la cayena abierta y sin semillas (por los niños, si os gusta más picante podéis dejarla tal cual) y seguidamente los champiñones lavados. Ponemos sal al gusto y rehogamos hasta que estén hechos. Incorporamos las lentejas, removemos y dejamos cocinar un par de minutos. Ya está listo. A nosotros nos gustan sueltecillas, así que hemos añadido un poquito de agua al caldo. Se pueden servir con perejil picadito por encima.


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miércoles, 18 de julio de 2012

Quiche de pimientos del piquillo y bacon

Caminando caminando, ataviados con los cascos, hemos escuchado en la cadena SER la receta que hoy os presentamos, original de Martín Berasategui  y que, como no podía ser de otra manera, es magnífica. Nunca hemos sido muy amigos del quiche, pero lo cierto es que éste nos ha hecho cambiar de opinión. Frío, templado o caliente, está estupendo. Y si nos da por irnos al campo o a la playa, nos lo podemos tomar a la salud de los recortes. Nos referimos a los recortadores taurinos, por supuesto...

Quiche de pimientos del piquillo, bacon y tomatitos cherry



Ingredientes:

  • Pan blanco (barra)
  • 200 g. de nata líquida 18% (de la de cocinar)
  • 100 g. de queso emmental rallado
  • 100 g. de bacon en daditos
  • 300 g. de cebolleta
  • 2 huevos
  • 2 latas de pimientos del piquillo
  • 200 g. de tomatitos cherry
  • Aceite de oliva
  • Mantequilla
  • Sal
Dificultad: Apto para primates presuntuosos

PREPARACION
Enmantequillamos el molde que vayamos a utilizar. Cubrimos el fondo con rodajas de pan cortadas muy finitas y con los tomatitos cherry.


En una sartén con un poquito de aceite doramos el bacon. Cuando coja colorcito añadimos la cebolleta picada a tamaño medio y dejamos hacer siete minutos. Añadimos los pimientos cortados en trocitos de un tamaño que nos guste, rehogamos tres minutos más y retiramos del fuego.

En un recipiente aparte mezclamos los huevos, la nata y el queso. Ponemos en la sartén junto al resto de ingredientes que habíamos cocinado, removemos bien y rectificamos de sal.

Vertemos esta preparación en el molde, cuidando que nos quede bien repartida. Introducimos en el horno precalentado a 165º durante 45 minutos. 

Para chuparse los dedos.











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martes, 5 de junio de 2012

Saltimbocca alla Viguesa



Entre las recetas que vamos retomando en nuestra cocina, no pueden faltar platos de origen italiano, aunque éste sea remoto o simplemente nos recuerde a la cocina del país de la bota o, en cualquier caso, nos dé la idea. Lógicamente los niños son "la clientela" ideal para estas recetas, porque los sabores son  suavintensos (nuevo vocablo creado en esta familia, fusión entre los términos suave e intenso y candidato a formar parte del DRAE, como agridulce, maridaje y demás zarandajas culinarias). Traducido: son un éxito. Tradicionalmente la Saltimbocca se hace con ternera y queda suavecilla y muy tierna, es decir, "salta en la boca". Nosotros hacemos nuestra propia versión con lomo de cerdo y está de vicio. Ahora la compartimos contigo, ávido cocinero. (O cocinera, que no queremos molestar a nadie, ojo, y hoy en día hay que intentar ser muy correctos...)


Saltimbocca alla viguesa


Ingredientes:

  • 1 Bandeja (300 g.) de lomo de cerdo fresco cortado muy fino. No utilizar adobado con pimentón. (Hemos comprado marca Eroski)
  • 250 g. de jamón serrano, a ser posible bajo en sal
  • 2 bolas de mozzarella fresca. (Utilizamos la de Lidl)
  • Salvia fresca. (Obsequio de Lucía, nuescra suministradora de plantas aromáticas oficial)
  • Caldo de pollo en brick
  • 1/2 vaso de vino blanco no muy ácido
  • Harina común de trigo
  • Pimientas variadas (Molinillo de especias)
  • Una nuez de mantequilla
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Palos de brocheta

 Dificultad: Para principiantes de andar por casa

PREPARACION
Cortamos la mozzarella en rodajas de 1/2 cm. Salpimentamos el lomo por ambos lados, pero, atención, deberemos haber probado previamente el jamón. Si está salado hay que evitar poner sal en el lomo, so pena de arruinar el plato.


Tomamos un filete de lomo, ponemos encima una rodaja de mozzarella junto con una hojita de salvia y cubrimos con una loncha de jamón. Pinchamos el conjunto "cosiendo" con el palo de brocheta de forma que  no se nos desmonte y listo. Hacemos lo mismo con todos los ingredientes que queramos utilizar.

En una sartén grandota ponemos al fuego una cucharada de aceite y la mantequilla. Cuando alcance la temperatura adecuada freímos nuestros filetitos empezando por el lado del lomo. Un minuto por cada lado es suficiente. Vamos retirando a la fuente de servir y mantenemos caliente en horno o en una placa de la cocina, porque al ser tan finos enfrían muy rápido. Ojo con el aceite: si se queda escaso pondremos un poco más a medida que vayamos cocinando. No es conveniente añadir más mantequilla.

Vamos con la salsa: en la misma sartén y con el aceite sobrante de freír toda la carne, doramos 1/2 cucharada de harina. Cuando esté hecha, añadimos el vino blanco y removemos hasta que se evapore el alcohol. Ponemos dos vasos de caldo de pollo y, a fuego suave, removemos mientras dejamos que la salsa reduzca.

Ya solo queda salsear ligeramente (ojo, no nos pasemos, es preferible que el que quiera más la añada individualmente, pero el plato solo necesita un toquecito) y zamparnos nuestro plato. En casa no quitamos los palitos, pero si se hace, queda como más elegante...



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lunes, 30 de abril de 2012

Lomos de merluza a las dos cazuelas

Cavilando sobre las distintas posibilidades alimenticias del domingo se nos ocurrió improvisar esta receta. La verdad es que el título es simpático, ya que efectivamente se precisa de dos recipientes para ir cocinando los distintos ingredientes del plato. Cuando te inventas algo de comer siempre existe la incertidumbre de si gustará o acabaremos comiendo un bocadillo de queso o implorando una pizza urgente a domicilio. No obstante, en este caso, al ver la expresión de los catadores supimos que triunfamos. ¡Buff, qué alivio!.

Merluza a las dos cazuelas

Ingredientes:
  • 8 lomos de merluza (utilizamos congelados)
  • 3 patatas grandes
  • 5 langostinos
  • 1 cebolla grandota
  • 3 dientes de ajo medianos
  • 1 puñadito de guisantes congelados
  • Caldo de pescado (utilizamos concentrado en brick)
  • Azafrán (en su defecto colorante)
  • 1 y 1/2 chupitos de brandy (o whisky, lo que más nos guste)
  • 1/25 vaso de vino blanco ácido, tipo Ribeiro o Albariño
  • Aceite de oliva
  • Harina
  • Sal
 Dificultad: Fácil, aunque lleva su tiempo.


PREPARACION

Dejamos descongelando en la nevera la merluza y los langostinos desde el día anterior. Al día siguiente cortamos los langostinos longitudinalmente en dos mitades, los salamos y, además, salpimentamos los lomos de merluza. Ponemos a calentar en una olla  el caldo de pescado (si es concentrado añadiremos agua).


En una de las cazuelas (o sartén, da igual) freímos a fuego suave las patatas costadas en rodajas gruesas, de forma que nos queden listas par terminar de cocinarlas con el pescado, en plan patatas panaderas. Escurrimos y reservamos. En otra cazuela con aceite limpio pochamos la cebolla cortada en juliana gruesa. Cuando tome color, añadimos los dientes de ajo en rodajas también gruesas y ponemos los langostinos con la carne hacia abajo. Tan pronto como dicha carne se torne blanca por efecto del calor, les damos la vuelta y dejamos hacer sobre el caparazón, unos dos o tres minutos. Vertemos el brandy y flambeamos: el alcohol se consumirá en un suspiro. Ponemos tres cucharadas de harina, la tostamos un poquito y añadimos el vino blanco y el azafrán. Dejamos que se evapore el alcohol, retiramos del fuego y reservamos.

Nos vamos a la primera cazuela: vertemos un poco de caldo en el fondo y hacemos una cama con las patatas que tenemos reservadas. Repartimos por encima la cebolla, ponemos sobre ella los lomos de merluza y los langostinos, cubrimos con caldo, incorporamos los guisantes y cocinamos destapado a fuego medio unos diez minutos Cuando el caldo se vaya evaporando y espesando bajamos fuego y tapamos. Tiene que quedar con caldo, pero no en exceso.

Et voilá: merluza rica, barata y triunfadora.


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martes, 14 de febrero de 2012

Bacalao a la gallega (Receta de la abuela Mary)

La abuela Mary cocina bacalao desde que era una niña. O sea, cuando ese era un "plato de pobres" y el pollo un "plato de ricos". Ahora que se ha invertido la tendencia merced a las granjas, las 200 millas de los años 70, el esquilmado de los mares, la expulsión de nuestra flota bacaladera, etc., etc., recurrimos menos a este pescado. Ya es difícil ver aquellas hojas de bacalao salado, enormes, y de una cuarta de grueso que llegaban al ultramarinos en sacos de rafia para finalmente colgar en la parte oscura de la bodega. De niños no resistíamos la tentación de cortar unas pequeñas hebras, salado tal como estaba, y comérnoslas pese a saber que nos esperaba una monumental bronca de la mayoría de los adultos del hogar, con aquello tan manido de "si no es porque lo cojáis, es porque tanta sal os va a destrozar la salud". Esta receta es de una de las personas que, con todo el amor del mundo, nos reñía de pequeños.

Bacalao a la gallega
Ingredientes:

  • 5 postas de bacalao desalado
  • 5 patatas medianas
  • 1 y 1/2 cebollas medianas
  • Aceite de oliva
  • Pimentón dulce
  • Sal

Dificultad: Más simple que el mecanismo de un chupete

PREPARACION

En una olla con agua fría ponemos las patatas cortadas en rodajas de alrededor de 1,5 cm. y el bacalao con la piel hacia arriba sobre las patatas. Si el bacalao está bien desalado añadiremos un poco de sal, aunque no suele ser necesario. Llevamos a ebullición a fuego alto y cuando empiece a hervir bajamos el fuego lo justo para que, con la pota tapada, continúe cociendo suavemente. En una sartén grandota ponemos aceite de oliva y la cebolla cortada en juliana gruesa. Mantenemos a fuego suave hasta que la cebolla se poche. Retiramos del fuego. Cuando la patata esté casi hecha, escurrimos y reservamos el agua de cocción del bacalao y también retiramos del fuego. Añadimos a la cebolla pimentón dulce a nuestro gusto y lo cocinamos un poquito con mucho cuidado de que no se nos queme el pimentón. Incorporamos caldo de cocción del bacalao en la cantidad que más nos guste, dado que si nos apetece podemos convertir nuestro plato en un guisote, para seguidamente verter todo en la olla donde tenemos el bacalao con las patatas. Dejamos cocer un par de minutos y listo. Delicioso.





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domingo, 12 de febrero de 2012

Croquetas de jamón y harina de maíz amarillo

De todos es sabido que a la hora de aprovechar comida sobrante, las croquetas son siempre una buena opción. En casa somos croqueteros impenitentes, con lo que el congelador siempre atesora croquetas o ingredientes para hacerlas. Pescado, churrasco, chorizos en todas sus variedades y formas de preparación, cocido, verduras, mariscos varios y todo lo que os podáis imaginar forman parte de nuestros experimentos croquetiles. En cuanto al rebozado utilizamos desde el pan rallado más variopinto hasta cacahuetes, almendras, pistachos, cereales de los del desayuno o maíz. Lo que nunca habíamos hecho hasta hoy es variar el tipo de harina, siendo fieles a la bechamel de toda la vida. En este caso utilizamos harina de maíz amarillo, de la marca PAN y que ya conocíamos de otras recetas, entre ellas la de empanada que publicamos en su día. Como nos sobraba jamón del que cocimos en el caldo gallego de la anterior receta, lo aprovechamos. El resultado ha sido unas croquetas con muy buena presencia, contundentes, con sabor y textura peculiares y francamente distintas. Estupendas. 

Croquetas de jamón y maíz amarillo

Ingredientes:

  • Jamón cocido (salado, sobrante del caldo gallego)
  • Harina de maíz amarillo
  • Leche entera
  • Pan rallado
  • Huevos
  • Aceite de oliva
No ponemos cantidades porque la bechamel solemos hacerla a ojo.

Dificultad: Facilonas, sobre todo al darles forma.

PREPARACION

Picamos el jamón con la picadora eléctrica hasta que quede al tamaño que más nos guste. Deberá incluir un poquito del la grasa que hay entre la piel y el magro. En la sartén calentamos aceite de oliva, sin pasarnos debido a la grasa del jamón, añadimos las harina en la cantidad que deseemos y la freímos hasta que tueste un poquito. Incorporamos la leche y revolvemos a fuego lento hasta obtener un masa consistente. Dejamos enfriar, introducimos en la nevera y, cuando esté fresquita tomamos una porción de masa con una mano, compactamos apretando con la misma mano y terminamos cada una de las bolitas haciéndola rodar entre las dos manos hasta que adquiera su forma esférica. Comprobaréis que resulta sorprendentemente fácil. Cuando estén todas conformadas las pasamos por huevo batido y pan rallado. Freímos en aceite caliente y ¡a disfrutar!. Este es el resultado:





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sábado, 11 de febrero de 2012

Caldo gallego de repollo (Lucus Style)

Para combatir los rigores de este crudo invierno (aunque en Vigo no nos enteramos mucho, aquí el "tempus hibernum" no es crudo sino que está "cocinado" debido a nuestro particular microclima) pocas cosas hay tan contundentes como un recio, apetitoso y calentito caldo gallego. En las aldeas se cocinaba en potes de hierro al calor de la lareira (así llamamos en gallego a la cocina tradicional de fuego en el suelo y con el pote colgando de una cadena o apoyado en sus propias patas) y se tomaba no solo en las comidas principales sino que servía de reconstituyente para entrar en calor. Como el que esto escribe  tiene raíces en la alta montaña Luguesa, vamos a compartir nuestra receta de caldo de toda la vida, al estilo de Lugo. Buen provecho.


Caldo gallego de repollo
Ingredientes:

  • 750  g. de costilla salada de cerdo (o espinazo o rabo, etc)
  • 400 g. de jamón en un taco (o lacón, ternera, etc.)
  • 2 chorizos
  • 6 patatas medianas
  • 1 vaso de habas 
  • 50 g. de unto salado de cerdo
  • 2 repollos pequeños corazón de buey (o rizado, o grelos, o judías verdes...)
  • Agua
Dificultad: ¡Cuidado, que está caliente!

PREPARACION

Dejamos la noche anterior las habas en remojo y las carnes a desalar (ojo, el unto no). Para empezar, ponemos al fuego y en agua fría las habas junto con las carnes y el unto (excepto el chorizo, que tampoco habremos remojado previamente) y llevamos a ebullición a fuego medio. En el momento que las costillas estén cocidas, las retiramos de la olla y continuamos cociendo el resto de la carne hasta que esté hecha. Cuando esto suceda, sacamos la carne y ponemos las patatas peladas y cortadas a la mitad. Dejamos cocer hasta que las patatas estén lo suficientemente blandas para que casi se deshagan. Las retiramos de la olla, las aplastamos bien y volvemos introducir en la pota, al mismo tiempo que revolvemos para que el caldo espese. En caso de que las habas estén muy enteras, las aplastamos también. Hay que vigilar el fuego para evitar que las patatas se peguen. Si ha quedado muy espeso, añadimos agua para licuarlo, hasta que quede a nuestro gusto. Es el momento de incorporar la verdura picada y los dos chorizos. Tan pronto como éstos estén cocidos los pinchamos dentro de la olla para que suelten allí su jugito y los sacamos de nuestro caldo. Seguimos dejando cocer suavemente hasta que la verdura esté hecha. Todo el proceso lleva unas tres horas y media, por lo que la paciencia es fundamental. Dejamos reposar un poco y ya nos podemos ventilar un caldazo para después meternos entre pecho y espalda las viandas que utilizamos para hacerlo. Como todos los potajes, está más rico pasadas unas horas o incluso días después de cocinado. Y sirve casi cualquier verdura, aunque las típicas son los grelos, la nabiza, el repollo, la berza o las judías. 

Merece la pena, de verdad.




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