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domingo, 22 de agosto de 2010

Salsa de tomate (también en conserva)





No tenemos la suerte de tener un proveedor de confianza que nos regale tomates constantemente, a reventar, sin freno, más y más... así que, como alternativa, tenemos que comprarlos. Y si la cosa se tercia, tiramos de bote de tomate triturado (la lata de 800g cuesta 0,52 € en Lidl), que tiene un buen rendimiento porque traen menos agua que los frescos y deberán cocer menos tiempo. Para los que, como nosotros,  tienen hijos notables consumidores de salsa de tomate y que, además,  carecen de un congelador inmenso, ahí va esta recetilla simple susceptible de poner en conserva.


Conserva de salsa de tomate


Ingredientes:
  • 4 latas de tomate natural triturado
  • 1/2 pimiento
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Sal o  2 cubitos de caldo de verdura
Coste: 2,50 € (da para tres tarros como el de la foto)
Dificultad: Para principiantes

PREPARACION
Ponemos a calentar el aceite en una cazuela grandota. Picamos finamente el ajo (podemos tirar de picadora, que para eso está) y cuando el aceite esté caliente lo echamos al recipiente y dejamos que coja colorcillo. Antes de que se dore, añadimos la cebolla, (pobre cebolla, que pena nos da, nos emociona, nos hace llorar...) también picada finamente con la misma picadora, que podemos usar también para picar el pimiento y echarlo acto seguido a la marmita. Cocinamos a fuego medio hasta que los ingredientes tengan color y añadimos el tomate y la sal o los calditos. Ya solo queda bajar el fuego y tener paciencia hasta que se haga. Lo mejor es probarla y que esté a nuestro gusto.

Para la conserva: esta es una opción muy interesante que nos permitirá disponer de salsa en cualquier momento. La última vez, utilizamos 16 Kg (20 botes) de tomate para hacer un montón de tarros. 

Una vez bien lavados los tarros, se introducen con sus tapas en la olla a presión. Cuando alcance la máxima temperatura y empiece a resoplar como una locomotora angustiada, deja que cuezan los tarros unos diez minutos, así nos aseguraremos su esterilidad. Abre la olla y saca el tarro que vas a llenar con unas pinzas de cocina y sin tocar su interior. rellena con la salsa de tomate que has hecho y que debe de estar cociendo y recién acabada de cocer. Ojo con el cazo que utilices, lo ideal es que haya hervido en una olla. Llena hasta el borde (importante: que no quede nada de hueco) el tarro, toma la tapa de la olla a presión con las pinzas y, también sin tocar su interior, cierra el tarro roscando con fuerza. Lo ideal es que enfríen lentamente, para lo que se pueden envolver con una toalla una vez llenos. Pasado un ratito, los tarros nos saludarán con un "clac", resultado del ligero hundimiento de la tapa metálica a consecuencia del vacío producido. Y listo. Ya tenemos salsa de tomate para usar cuando nos apetezca.

Nota y truco: Se puede sustituir la olla a presión por una convencional, cociendo más tiempo. Al haberse hecho el vacío es muy difícil abrir los tarros. Si un tarro se os resiste, truco sencillo: se pone unos segundos con la tapa metálica sobre el fogón de la vitro (encendido, claro). Observarás que abre con mucha facilidad. La explicación es que la lata de tapa tiene distinto coeficiente de dilatación que el vidrio, con lo que lo hace antes y es mucho más fácil abrirla.

1 comentario:

María Jesús dijo...

Estos botes de tomate en conserva son estupendos. Ademas de ricos y son sanos, pues no tiene ningun aditivo artificial.
Son de lo mas socorridos para comer con cualquier plato y a mi hijo mayor le encanta. Ya que no toma tomate crudo, de esta manera lo toma. Para los peques es su salsa preferida ¿verdad?

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