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martes, 25 de enero de 2011

De berenjenas, aguas ácidas y tonos verdosos

Varias veces hemos hablado en este blog de lo conveniente de quitar el agua ácida de las berenjenas antes de su cocinado.

¡Pero si nadie lo hace! -respuesta familiar-. Total, que con la excusa de una mousaka, nos guardamos el resultado de quitar la dichosa agua para mostrar a los escépticos que venían a comer. En fin, que nosotros muy ufanos con la bandeja, la sal y el agüita de color verde, convencidos de la impresión que causaríamos... todo en vano. Yo no lo noto -afirmación del convidado- Puede ser que como no cocino berenjenas (aquí tenéis que imaginar unas carcajadas guasonas).

Bien, pues no nos resignamos. Así que vamos a compartir en esta entrada el resultado de la preparación de las berenjenas para nuestra última mousaka. 



Después de 1/2 hora con sal
Si las berenjenas son para consumir en mitades, las ponemos directamente con la pulpa sobre la sal. En caso de tratarse de rodajas las colocamos en una bandeja sobre sal de granos medio, echamos un poco más de sal, ponemos otra capa de berenjenas y así sucesivamente. No es preciso cubrir de sal, solamente que todas las rodajas la toquen. Si tienes prisa, ponles un peso encima, tipo brick de leche. De lo contrario, espera más o menos 1 hora. De esta forma les quitaremos el agua ácida, de color verdoso y en una cantidad que os sorprenderá.

Así se queda la sal

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