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lunes, 22 de octubre de 2012

Habas con guisantes express

Esta receta la hemos obtenido del Blog de Falsarius Chef y le hemos hecho una pequeña modificación para reinventarla (es que la palabreja está de moda, oyes) a nuestro gusto. Rapidísima y muy rica nos solucionó la comida de un domingo de estos en los que ya apetece meterse entre pecho y espalda algo calentito, aunque no tan contundente como un cocido o unos callos. La sensación que deja es la de un plato ligero, pero no nos dejemos engañar, que a partir e la segunda ración... en fin, que lo mejor es probarlas.

Fabas con chícharos
Ingredientes (4 personas):
  • 2 botes de habas (utilizamos haba grande cocida marca blanca Foiz en tarros de cristal)
  • 3/4 de kg. de guisantes congelados
  • 200 gr. de panceta o tocino magro
  • 3/4 de litro de caldo de carne (utilizamos Caldo de la Abuela de Knorr, que estaba de oferta)
  • 1 cebolla grandecita
  • Aceite de oliva
  • Pimentón dulce
  • Pimienta negra en grano
  • Sal

Dificultad: Nanai

PREPARACION

En una olla ponemos a calentar a fuego vivo  cuatro cucharadas de aceite de oliva. Cuando alcance temperatura para freír añadimos el tocino cortado en dados gruesos y dejamos que se dore. Añadimos la cebolla picada, rehogamos y bajamos el fuego para evitar que se queme. Salamos y ponemos  unos granos de pimienta a nuestro gusto. Cuidado con la sal, que el tocino y el caldo ya traen la suya. 

Dejamos cocinar hasta que la cebolla esté hecha. Llegados a este punto, retiramos del fuego y  ponemos una cucharadita de pimentón, rehogando bien y rápido para que no se nos tueste y ponga negro. Inmediatamente añadimos los guisantes que, al estar congelados, bajarán "ipso facto" la temperatura del guiso impidiendo el descalabro pimentonero. 

Volvemos a poner al fuego y rehogamos lo guisantes hasta que se vuelvan brillantes. Vertemos el caldo, subimos fuego y llevamos a ebullición. Tan pronto como hierva añadimos las habas con líquido y todo, mezclamos con cuidado de no romper las legumbres y, en cuanto retome el hervor, bajamos temperatura dejando cocinarse unos cinco minutos, a fin de que los sabores se mezclen. De vez en cuando moveremos la olla sobre el fuego, como si de un bacalao al pil-pil se tratase para que las habas suelten su harinilla y nos liguen el caldo.

Cinco minutos de reposo y listo.

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domingo, 21 de octubre de 2012

Patatitas aparentes con provolone

No hay gallego sin patatas... ni italiano sin queso. Esta afirmación que nos acabamos de ¿inventar? y nos deja tan panchos, puede que hasta sea prácticamente real además de aplicable a esta receta que sale la mar de rica y es sencillota como casi todas las que proponemos en estos pagos.

De las patatas poco podemos contar, aunque nos cueste trabajo imaginar como nos las apañábamos antes de que llegaran de América, pero el provolone... mira que hay variedad de quesos, ¡caramba!. Este en concreto era con denominación de origen y procedente del Piamonte, comprado en una rodaja envasado al vacío, aunque es habitual encontrarlo en su versión para fundir al horno, ya provisto de hierbas aromáticas. Si queréis saber más podéis consultar, entre otros, este enlace a la Wikipedia


Patatas con provolone
Ingredientes:

  • Patatitas
  • Provolone
  • Aceite de oliva
  • Hierbas aromáticas al gusto (utilizamos orégano)

Dificultad: Para ayudar a mantener la línea, ciertamente

PREPARACION

Lavamos bien las patatas debajo del grifo y con ayuda de un cepillo. Las dividimos a la mitad longitudinalmente y las disponemos en un recipiente apto para microondas u horno convencional. Un hilillo de aceite, sal y asamos las patatas. En el micro debería bastar con unos doce minutos y después un toque de gratinador ya que quedan más bien cocidas. En horno convencional llevará más tiempo, sobre 40 minutos a 180º. Una vez hechas, disponemos un trocito de provolone sobre cada una de las patatas y volvemos a situar debajo del grill hasta que el queso se funda a nuestro gusto. Es el momento de espolvorear con las hierbas que más nos guste y disfrutar de este plato rico y facilón.


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domingo, 14 de octubre de 2012

¡Manda (yemas de) huevos!

Permitidnos la licencia de hacer uso de la frase en cuestión, ya que si es utilizada por todo un Presidente del Congreso perderá su status de soez (Federico Trillo dixit a micrófono aparentemente cerrado) nosotros lo hacemos igualmente, para expresar sorpresa, vamos.

A veces se revela nuestra verdadera y nada escondida capacidad de sorpresa (confiamos en que no sea ignorancia, aunque algo de eso habrá) cuando vemos un vídeo como el que sigue.

Nos reafirmamos en lo dicho.






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domingo, 7 de octubre de 2012

¿España huele a ajo?

Pues no sabemos si la Spice tenía razón, pero os podemos asegurar que al día de hoy nuestra cocina y, en especial, el interior de nuestro lavavajillas huelen con ganas. La explicación es que una buena amiga nos regaló un táper (también sabemos escribir tupper, que conste) lleno de ajos...¡pelados!.¡Jolín, que fiesta!. Los ajos eran frescos, así que urgía conservarlos, por lo que nos pusimos manos a la obra y los hemos guardado en aceite y en encurtido. Más sencillo no puede ser y ya sabréis que admiten muchas variantes, como añadirles hierbas aromáticas, especias y demás. Estos los hemos hecho simples, simples.

Ajos encurtidos (izquierda) y en aceite (derecha)
Ingredientes:
  • Ajos pelados
  • Aceite de oliva virgen
  • Vinagre de vino
  • Agua

Dificultad: 
No recomendable para esos seres extraños que duermen por el día en un ataúd y sienten una perversa pasión por la hemoglobina tras la puesta de sol

PREPARACION

Ponemos a hervir agua. Añadimos los ajos y dejamos cocer dos minutos contados a partir de que recupere el hervor. Reservamos el agua de cocción y pasamos los ajos por agua fría. Esta maniobra evitará que los ajos se cuezan mientras que el hervido previo suavizará su sabor a la hora de comérnoslos. El tufillo en la cocina se tornará memorable.

A la hora de conservarlos, introducimos en un tarro de cristal y rellenamos con aceite hasta un cm. del borde , para la receta con aceite de oliva. En el caso de los encurtidos, rellenamos hasta la mitad con agua de la cocción y el resto de vinagre. La proporción se puede variar en función de grado vinagrero del comensal.

En ambos casos ponemos los tarros herméticamente cerrados al baño de maría durante 15 minutos en una olla en la que habremos colocado un paño en el fondo para que el cristal quede separado de la trasmisión directa del calor del recipiente.

Dejamos enfriar a temperatura ambiente y listo.


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domingo, 12 de agosto de 2012

Lentejas con champiñones al ajillo

De vez en cuando (y ahora más, que los críos están de vacaciones) se hace necesario improvisar comidas de emergencia. Claro, que si la improvisación es simplemente el plagio o reproducción de una receta con garantía, tenemos asegurado el éxito a poco que seamos buenos clonadores. Este es el caso de la receta que hoy os presentamos, original de Falsarius Chef y que nos hemos zampado sin vítores, pero con apetito. Estaban muy buenas.

Lentejas con champiñones al ajillo

Ingredientes:

  • 2 latas de lentejas (utilizamos las de la foto, recomendadas por el autor de la receta)
  • 3/4 de bandeja de champìñones laminados, los normales del súper
  • 3 dientes de ajo grandecillos
  • 1 guindilla cayena
  • Aceite de oliva (mejor virgen, que da más sabor)
  • Sal


Dificultad:
Terrible

PREPARACION
Picamos el ajo muy finito y freímos en aceite de oliva hasta que esté dorado. Añadimos la cayena abierta y sin semillas (por los niños, si os gusta más picante podéis dejarla tal cual) y seguidamente los champiñones lavados. Ponemos sal al gusto y rehogamos hasta que estén hechos. Incorporamos las lentejas, removemos y dejamos cocinar un par de minutos. Ya está listo. A nosotros nos gustan sueltecillas, así que hemos añadido un poquito de agua al caldo. Se pueden servir con perejil picadito por encima.


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miércoles, 18 de julio de 2012

Quiche de pimientos del piquillo y bacon

Caminando caminando, ataviados con los cascos, hemos escuchado en la cadena SER la receta que hoy os presentamos, original de Martín Berasategui  y que, como no podía ser de otra manera, es magnífica. Nunca hemos sido muy amigos del quiche, pero lo cierto es que éste nos ha hecho cambiar de opinión. Frío, templado o caliente, está estupendo. Y si nos da por irnos al campo o a la playa, nos lo podemos tomar a la salud de los recortes. Nos referimos a los recortadores taurinos, por supuesto...

Quiche de pimientos del piquillo, bacon y tomatitos cherry



Ingredientes:

  • Pan blanco (barra)
  • 200 g. de nata líquida 18% (de la de cocinar)
  • 100 g. de queso emmental rallado
  • 100 g. de bacon en daditos
  • 300 g. de cebolleta
  • 2 huevos
  • 2 latas de pimientos del piquillo
  • 200 g. de tomatitos cherry
  • Aceite de oliva
  • Mantequilla
  • Sal
Dificultad: Apto para primates presuntuosos

PREPARACION
Enmantequillamos el molde que vayamos a utilizar. Cubrimos el fondo con rodajas de pan cortadas muy finitas y con los tomatitos cherry.


En una sartén con un poquito de aceite doramos el bacon. Cuando coja colorcito añadimos la cebolleta picada a tamaño medio y dejamos hacer siete minutos. Añadimos los pimientos cortados en trocitos de un tamaño que nos guste, rehogamos tres minutos más y retiramos del fuego.

En un recipiente aparte mezclamos los huevos, la nata y el queso. Ponemos en la sartén junto al resto de ingredientes que habíamos cocinado, removemos bien y rectificamos de sal.

Vertemos esta preparación en el molde, cuidando que nos quede bien repartida. Introducimos en el horno precalentado a 165º durante 45 minutos. 

Para chuparse los dedos.











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martes, 5 de junio de 2012

Saltimbocca alla Viguesa



Entre las recetas que vamos retomando en nuestra cocina, no pueden faltar platos de origen italiano, aunque éste sea remoto o simplemente nos recuerde a la cocina del país de la bota o, en cualquier caso, nos dé la idea. Lógicamente los niños son "la clientela" ideal para estas recetas, porque los sabores son  suavintensos (nuevo vocablo creado en esta familia, fusión entre los términos suave e intenso y candidato a formar parte del DRAE, como agridulce, maridaje y demás zarandajas culinarias). Traducido: son un éxito. Tradicionalmente la Saltimbocca se hace con ternera y queda suavecilla y muy tierna, es decir, "salta en la boca". Nosotros hacemos nuestra propia versión con lomo de cerdo y está de vicio. Ahora la compartimos contigo, ávido cocinero. (O cocinera, que no queremos molestar a nadie, ojo, y hoy en día hay que intentar ser muy correctos...)


Saltimbocca alla viguesa


Ingredientes:

  • 1 Bandeja (300 g.) de lomo de cerdo fresco cortado muy fino. No utilizar adobado con pimentón. (Hemos comprado marca Eroski)
  • 250 g. de jamón serrano, a ser posible bajo en sal
  • 2 bolas de mozzarella fresca. (Utilizamos la de Lidl)
  • Salvia fresca. (Obsequio de Lucía, nuescra suministradora de plantas aromáticas oficial)
  • Caldo de pollo en brick
  • 1/2 vaso de vino blanco no muy ácido
  • Harina común de trigo
  • Pimientas variadas (Molinillo de especias)
  • Una nuez de mantequilla
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Palos de brocheta

 Dificultad: Para principiantes de andar por casa

PREPARACION
Cortamos la mozzarella en rodajas de 1/2 cm. Salpimentamos el lomo por ambos lados, pero, atención, deberemos haber probado previamente el jamón. Si está salado hay que evitar poner sal en el lomo, so pena de arruinar el plato.


Tomamos un filete de lomo, ponemos encima una rodaja de mozzarella junto con una hojita de salvia y cubrimos con una loncha de jamón. Pinchamos el conjunto "cosiendo" con el palo de brocheta de forma que  no se nos desmonte y listo. Hacemos lo mismo con todos los ingredientes que queramos utilizar.

En una sartén grandota ponemos al fuego una cucharada de aceite y la mantequilla. Cuando alcance la temperatura adecuada freímos nuestros filetitos empezando por el lado del lomo. Un minuto por cada lado es suficiente. Vamos retirando a la fuente de servir y mantenemos caliente en horno o en una placa de la cocina, porque al ser tan finos enfrían muy rápido. Ojo con el aceite: si se queda escaso pondremos un poco más a medida que vayamos cocinando. No es conveniente añadir más mantequilla.

Vamos con la salsa: en la misma sartén y con el aceite sobrante de freír toda la carne, doramos 1/2 cucharada de harina. Cuando esté hecha, añadimos el vino blanco y removemos hasta que se evapore el alcohol. Ponemos dos vasos de caldo de pollo y, a fuego suave, removemos mientras dejamos que la salsa reduzca.

Ya solo queda salsear ligeramente (ojo, no nos pasemos, es preferible que el que quiera más la añada individualmente, pero el plato solo necesita un toquecito) y zamparnos nuestro plato. En casa no quitamos los palitos, pero si se hace, queda como más elegante...



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lunes, 30 de abril de 2012

Lomos de merluza a las dos cazuelas

Cavilando sobre las distintas posibilidades alimenticias del domingo se nos ocurrió improvisar esta receta. La verdad es que el título es simpático, ya que efectivamente se precisa de dos recipientes para ir cocinando los distintos ingredientes del plato. Cuando te inventas algo de comer siempre existe la incertidumbre de si gustará o acabaremos comiendo un bocadillo de queso o implorando una pizza urgente a domicilio. No obstante, en este caso, al ver la expresión de los catadores supimos que triunfamos. ¡Buff, qué alivio!.

Merluza a las dos cazuelas

Ingredientes:
  • 8 lomos de merluza (utilizamos congelados)
  • 3 patatas grandes
  • 5 langostinos
  • 1 cebolla grandota
  • 3 dientes de ajo medianos
  • 1 puñadito de guisantes congelados
  • Caldo de pescado (utilizamos concentrado en brick)
  • Azafrán (en su defecto colorante)
  • 1 y 1/2 chupitos de brandy (o whisky, lo que más nos guste)
  • 1/25 vaso de vino blanco ácido, tipo Ribeiro o Albariño
  • Aceite de oliva
  • Harina
  • Sal
 Dificultad: Fácil, aunque lleva su tiempo.


PREPARACION

Dejamos descongelando en la nevera la merluza y los langostinos desde el día anterior. Al día siguiente cortamos los langostinos longitudinalmente en dos mitades, los salamos y, además, salpimentamos los lomos de merluza. Ponemos a calentar en una olla  el caldo de pescado (si es concentrado añadiremos agua).


En una de las cazuelas (o sartén, da igual) freímos a fuego suave las patatas costadas en rodajas gruesas, de forma que nos queden listas par terminar de cocinarlas con el pescado, en plan patatas panaderas. Escurrimos y reservamos. En otra cazuela con aceite limpio pochamos la cebolla cortada en juliana gruesa. Cuando tome color, añadimos los dientes de ajo en rodajas también gruesas y ponemos los langostinos con la carne hacia abajo. Tan pronto como dicha carne se torne blanca por efecto del calor, les damos la vuelta y dejamos hacer sobre el caparazón, unos dos o tres minutos. Vertemos el brandy y flambeamos: el alcohol se consumirá en un suspiro. Ponemos tres cucharadas de harina, la tostamos un poquito y añadimos el vino blanco y el azafrán. Dejamos que se evapore el alcohol, retiramos del fuego y reservamos.

Nos vamos a la primera cazuela: vertemos un poco de caldo en el fondo y hacemos una cama con las patatas que tenemos reservadas. Repartimos por encima la cebolla, ponemos sobre ella los lomos de merluza y los langostinos, cubrimos con caldo, incorporamos los guisantes y cocinamos destapado a fuego medio unos diez minutos Cuando el caldo se vaya evaporando y espesando bajamos fuego y tapamos. Tiene que quedar con caldo, pero no en exceso.

Et voilá: merluza rica, barata y triunfadora.


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martes, 14 de febrero de 2012

Bacalao a la gallega (Receta de la abuela Mary)

La abuela Mary cocina bacalao desde que era una niña. O sea, cuando ese era un "plato de pobres" y el pollo un "plato de ricos". Ahora que se ha invertido la tendencia merced a las granjas, las 200 millas de los años 70, el esquilmado de los mares, la expulsión de nuestra flota bacaladera, etc., etc., recurrimos menos a este pescado. Ya es difícil ver aquellas hojas de bacalao salado, enormes, y de una cuarta de grueso que llegaban al ultramarinos en sacos de rafia para finalmente colgar en la parte oscura de la bodega. De niños no resistíamos la tentación de cortar unas pequeñas hebras, salado tal como estaba, y comérnoslas pese a saber que nos esperaba una monumental bronca de la mayoría de los adultos del hogar, con aquello tan manido de "si no es porque lo cojáis, es porque tanta sal os va a destrozar la salud". Esta receta es de una de las personas que, con todo el amor del mundo, nos reñía de pequeños.

Bacalao a la gallega
Ingredientes:

  • 5 postas de bacalao desalado
  • 5 patatas medianas
  • 1 y 1/2 cebollas medianas
  • Aceite de oliva
  • Pimentón dulce
  • Sal

Dificultad: Más simple que el mecanismo de un chupete

PREPARACION

En una olla con agua fría ponemos las patatas cortadas en rodajas de alrededor de 1,5 cm. y el bacalao con la piel hacia arriba sobre las patatas. Si el bacalao está bien desalado añadiremos un poco de sal, aunque no suele ser necesario. Llevamos a ebullición a fuego alto y cuando empiece a hervir bajamos el fuego lo justo para que, con la pota tapada, continúe cociendo suavemente. En una sartén grandota ponemos aceite de oliva y la cebolla cortada en juliana gruesa. Mantenemos a fuego suave hasta que la cebolla se poche. Retiramos del fuego. Cuando la patata esté casi hecha, escurrimos y reservamos el agua de cocción del bacalao y también retiramos del fuego. Añadimos a la cebolla pimentón dulce a nuestro gusto y lo cocinamos un poquito con mucho cuidado de que no se nos queme el pimentón. Incorporamos caldo de cocción del bacalao en la cantidad que más nos guste, dado que si nos apetece podemos convertir nuestro plato en un guisote, para seguidamente verter todo en la olla donde tenemos el bacalao con las patatas. Dejamos cocer un par de minutos y listo. Delicioso.





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domingo, 12 de febrero de 2012

Croquetas de jamón y harina de maíz amarillo

De todos es sabido que a la hora de aprovechar comida sobrante, las croquetas son siempre una buena opción. En casa somos croqueteros impenitentes, con lo que el congelador siempre atesora croquetas o ingredientes para hacerlas. Pescado, churrasco, chorizos en todas sus variedades y formas de preparación, cocido, verduras, mariscos varios y todo lo que os podáis imaginar forman parte de nuestros experimentos croquetiles. En cuanto al rebozado utilizamos desde el pan rallado más variopinto hasta cacahuetes, almendras, pistachos, cereales de los del desayuno o maíz. Lo que nunca habíamos hecho hasta hoy es variar el tipo de harina, siendo fieles a la bechamel de toda la vida. En este caso utilizamos harina de maíz amarillo, de la marca PAN y que ya conocíamos de otras recetas, entre ellas la de empanada que publicamos en su día. Como nos sobraba jamón del que cocimos en el caldo gallego de la anterior receta, lo aprovechamos. El resultado ha sido unas croquetas con muy buena presencia, contundentes, con sabor y textura peculiares y francamente distintas. Estupendas. 

Croquetas de jamón y maíz amarillo

Ingredientes:

  • Jamón cocido (salado, sobrante del caldo gallego)
  • Harina de maíz amarillo
  • Leche entera
  • Pan rallado
  • Huevos
  • Aceite de oliva
No ponemos cantidades porque la bechamel solemos hacerla a ojo.

Dificultad: Facilonas, sobre todo al darles forma.

PREPARACION

Picamos el jamón con la picadora eléctrica hasta que quede al tamaño que más nos guste. Deberá incluir un poquito del la grasa que hay entre la piel y el magro. En la sartén calentamos aceite de oliva, sin pasarnos debido a la grasa del jamón, añadimos las harina en la cantidad que deseemos y la freímos hasta que tueste un poquito. Incorporamos la leche y revolvemos a fuego lento hasta obtener un masa consistente. Dejamos enfriar, introducimos en la nevera y, cuando esté fresquita tomamos una porción de masa con una mano, compactamos apretando con la misma mano y terminamos cada una de las bolitas haciéndola rodar entre las dos manos hasta que adquiera su forma esférica. Comprobaréis que resulta sorprendentemente fácil. Cuando estén todas conformadas las pasamos por huevo batido y pan rallado. Freímos en aceite caliente y ¡a disfrutar!. Este es el resultado:





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sábado, 11 de febrero de 2012

Caldo gallego de repollo (Lucus Style)

Para combatir los rigores de este crudo invierno (aunque en Vigo no nos enteramos mucho, aquí el "tempus hibernum" no es crudo sino que está "cocinado" debido a nuestro particular microclima) pocas cosas hay tan contundentes como un recio, apetitoso y calentito caldo gallego. En las aldeas se cocinaba en potes de hierro al calor de la lareira (así llamamos en gallego a la cocina tradicional de fuego en el suelo y con el pote colgando de una cadena o apoyado en sus propias patas) y se tomaba no solo en las comidas principales sino que servía de reconstituyente para entrar en calor. Como el que esto escribe  tiene raíces en la alta montaña Luguesa, vamos a compartir nuestra receta de caldo de toda la vida, al estilo de Lugo. Buen provecho.


Caldo gallego de repollo
Ingredientes:

  • 750  g. de costilla salada de cerdo (o espinazo o rabo, etc)
  • 400 g. de jamón en un taco (o lacón, ternera, etc.)
  • 2 chorizos
  • 6 patatas medianas
  • 1 vaso de habas 
  • 50 g. de unto salado de cerdo
  • 2 repollos pequeños corazón de buey (o rizado, o grelos, o judías verdes...)
  • Agua
Dificultad: ¡Cuidado, que está caliente!

PREPARACION

Dejamos la noche anterior las habas en remojo y las carnes a desalar (ojo, el unto no). Para empezar, ponemos al fuego y en agua fría las habas junto con las carnes y el unto (excepto el chorizo, que tampoco habremos remojado previamente) y llevamos a ebullición a fuego medio. En el momento que las costillas estén cocidas, las retiramos de la olla y continuamos cociendo el resto de la carne hasta que esté hecha. Cuando esto suceda, sacamos la carne y ponemos las patatas peladas y cortadas a la mitad. Dejamos cocer hasta que las patatas estén lo suficientemente blandas para que casi se deshagan. Las retiramos de la olla, las aplastamos bien y volvemos introducir en la pota, al mismo tiempo que revolvemos para que el caldo espese. En caso de que las habas estén muy enteras, las aplastamos también. Hay que vigilar el fuego para evitar que las patatas se peguen. Si ha quedado muy espeso, añadimos agua para licuarlo, hasta que quede a nuestro gusto. Es el momento de incorporar la verdura picada y los dos chorizos. Tan pronto como éstos estén cocidos los pinchamos dentro de la olla para que suelten allí su jugito y los sacamos de nuestro caldo. Seguimos dejando cocer suavemente hasta que la verdura esté hecha. Todo el proceso lleva unas tres horas y media, por lo que la paciencia es fundamental. Dejamos reposar un poco y ya nos podemos ventilar un caldazo para después meternos entre pecho y espalda las viandas que utilizamos para hacerlo. Como todos los potajes, está más rico pasadas unas horas o incluso días después de cocinado. Y sirve casi cualquier verdura, aunque las típicas son los grelos, la nabiza, el repollo, la berza o las judías. 

Merece la pena, de verdad.




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martes, 8 de noviembre de 2011

Chuletas de Sajonia en salsa aceitunera

Hacía tiempo que no consumíamos chuletas o lomo de Sajonia. Lo habíamos hecho con frecuencia casi diaria durante nuestras estancias por motivos laborales en la República Checa, país muy influenciado por distintas cocinas, entre las que destacan la alemana y la húngara. En la zona en la que residíamos (Bohemia occidental) era común consumirlas en múltiples versiones: con salsas, con chucrut, con manzana, a la plancha e incluso en goulash. La versatilidad de este producto es enorme, porque su salazón y ligero ahumado además de su cocido al punto, le aportan no solo capacidad de conservación, sino un sabor peculiar de muy fácil combinación. En alemán se les conoce como Kasseler y aunque aquí les llamemos "de Sajonia", no tienen su origen en esa zona de Alemania sino que se preparan siguiendo la receta de un carnicero que vivía en Berlín a mediados del siglo XIX. 

En fin, que las había en el súper y nos decidimos a prepararlas en salsa de aceitunas verdes. Ahí va la receta.

Chuletas de Sajonia en salsa de aceitunas verdes

Ingredientes:

  • 4 chuletas de Sajonia
  • 125 g. de aceitunas verdes sin hueso
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo medianos
  • 150 g. de salsa de tomate
  • 1 vasito de vino blanco más bien seco
  • Aceite de oliva

Coste: 3,00 €
Dificultad: Para novatos recién emancipados

PREPARACION

Picamos la cebolla y el ajo y sofreímos en aceite de oliva a fuego lento. Mientras tanto picamos las aceitunas con el accesorio picador de la batidora y reservamos. Deshuesamos las chuletas, cortamos en tiras y reservamos igualmente. Cuando la cebolla haya cogido colorcito, añadimos el resto de ingredientes a excepción de las chuletas, removemos y dejamos cocinar unos 10 minutos. Pasado este tiempo incorporamos las chuletas, mezclamos y dejamos el tiempo justo para que se calienten. Podemos servirlas con el acompañamiento que más nos guste, aunque un puré de patata caserito es ideal. Si además, al hacer el puré añadimos unas cucharaditas de parmesano rallado, será el summun...


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domingo, 6 de noviembre de 2011

Habas salteadas con morcilla y bacon

Caminábamos una tarde por la tienda de congelados en busca de cualquier cosa con la que saciar nuestros apetitos (alimenticios, que quede claro) cuando entre el cajón de las coles de bruselas y el de los guisantes, justo debajo del recipiente de la zanahoria troceada, unas habas verdes y hermosotas parecían casi suplicarnos que nos las llevásemos a casa. Un simple cruce de miradas cómplices sirvieron, con la inestimable ayuda de una bolsa de plástico, para decidirnos a poner las legumbres en su lugar: la cesta. O sea que hoy, para  comer, habas. 

Habas salteadas con morcilla y bacon
Ingredientes:

  • 1 kg. de habas verdes congeladas
  • 1/2 tarrina de bacon en tiras
  • 2 morcillas de cebolla (de las que se usan para la fabada)
  • 1 cebolla mediana
  • Aceite de oliva
  • 1 cubito de caldo de verduras
  • 1 cubito de caldo de carne

Coste:
2,50 €
Dificultad: Ni se nombra

PREPARACION

En una olla ponemos a hervir agua junto con los cubitos de caldo. Cuando llegue a ebullición añadimos las habas y cocinamos unos 25-30 minutos, hasta que estén hechas. (Es conveniente probar, por si acaso.) Calentamos aceite en una sartén grande y añadimos la cebolla picada finamente. Cocinamos a fuego lento y cuando empiece a tomar colorcito añadimos el bacon, que habremos previamente  partido un poquito más, de forma que las tiras que trae el envase nos queden a mitad de tamaño. Cuando el bacon se cocine y suelte su jugo, añadimos las habas y la morcilla picada. Ya solo es cuestión de ir revolviendo para que se mezclen los sabores y se dore todo un poquito. 10 minutos será tiempo suficiente. Que aproveche.

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jueves, 3 de noviembre de 2011

Dando la lata con sardinillas en tempura

Esta receta deriva de otra original del inigualable Caius Apicius, periodista gastronómico desde hace muuuchoos años. Es una forma simplota de zamparnos unas sardinas en lata con algo más de prestancia, calentitas. Nosotros hemos optado por sardinillas al limón y, pese a que solemos hacer la tempura con harina común de trigo, en esta ocasión nos decantamos por harina específica para tal fin, de la que venden en Mercadona. Ricas ricas, merecen la pena.


Sardinillas en tempura

Ingredientes:
  • 2 latas de sardinillas al limón
  • Preparado de harina para tempura
  • Agua
  • Aceite de oliva para freír
Coste: 2,70 €
Dificultad: No, no, no...

PREPARACION
Ponemos a escurrir las sardinas de su aceite. Preparamos la tempura para rebozar mezclando la harina con agua muy fría hasta que alcance la consistencia de unas natillas. Vamos pasando las sardinas por el preparado para rebozar, freímos en aceite bien caliente y escurrimos sobre papel absorbente de cocina. Quedarán estupendas.


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jueves, 27 de octubre de 2011

Halloween o Samaín. Canción de los esqueletos

Hoy nos vais a permitir un pequeño guiño a la fiesta de Samaín, el equivalente gallego al Halloween. Este es el vídeo. ¿Nos estamos galleguizando o anglosajoneando?. Misterios irresolubles e inexplicables como la Santa Compaña. Esta entrada es a petición de nuestros niños, seguidores del Blog. Que lo disfrutéis.





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domingo, 23 de octubre de 2011

Chorizos curados en manteca (de cerdo, faltaría más)

Ahora que es normal quejarse de la escasez de pan ante la abundancia de chorizos y dado que se aproxima San Martín (ya sabemos que a cada cerdo le toca), haremos esta receta que transforma unos modestos chorizos en un cuasi manjar, ideal para añadir a un buen potaje o simplemente para comérnoslos tal cual. 

Cuando yo era crío se hacía la matanza en casa. Recuerdo a mi padre remangado, amasando la zorza en barreños de barro hasta darle el punto adecuado para embutir, tarea en la que yo colaboraba dándole a la manivela de la máquina. Después mi abuelo ahumaba los chorizos para que se curasen. Para su conservación se recurría a las latas de aceite de oliva grandotas que aún podemos ver en la tienda. Se abrían con un abrelatas común y en el aceite se sofreían a fuego muy lento varias cebollas y ajos enteros para rebajar la acidez. Después se disponían los chorizos en el interior de la lata, se cubrían con aceite y ya teníamos embutido para el resto del año. Los congeladores y el envasado al vacío relegaron esa forma de conservación al simple recuerdo. Fueron unos tiempos magníficos, que rememoro con mucha nostalgia, máxime cuando algunos de los protagonistas ya no están. 

Como no disponemos de esas delicias caseras, recurrimos a embutido comercial. Hemos utilizado los de la foto: saben bien y están fresquitos. Inconveniente: debemos aguardar al menos un año para consumirlos, así que el truquillo está en saber esperar al menos esos primeros doce meses. Después, a repetir el ciclo. Hala, no dejéis que me enrolle y vamos a cocinar, que me conozco.

Chorizos en manteca de cerdo

Ingredientes:
  • Chorizos de media curación (Los de la foto son de Eroski)
  • Aceite de oliva
  • Manteca de cerdo (Utilizamos comercial de Campofrío, un poco más cara de lo habitual, pero la que normalmente compramos en la carnicería tenía aspecto de estar un poco rancia, así que nos pasamos por el súper)
Chorizos fresquitos
Coste: Depende del número de chorizos, pero unos 2,5 € por tarro
Dificultad: No se puede hacer con el cerdo vivo, que el bicho quiere largarse y no acabamos de saber por qué...


La manteca

PREPARACION

Ponemos aceite en una sartén hasta cubra los chorizos solo hasta la mitad. Freímos a fuego suave dos minutos por cada lado (dándole la vuelta al chorizo, claro). Reservamos el aceite. Colocamos los chorizos en un tarro de cristal y ponemos aceite con el que hemos cocinado y manteca de cerdo (previamente fundida en el mismo aceite) a partes iguales, hasta el borde del envase. Cerramos herméticamente y conservamos en un lugar oscuro y freso. Dentro de un año, cuando estén listos, hablamos.


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martes, 27 de septiembre de 2011

Lasaña con "ñ"

Está claro que de este plato existen infinidad de recetas con ingredientes de lo más variopinto. Sin embargo, hemos querido compartir con vosotros la que cocinamos con más frecuencia: lasaña de carne a la boloñesa con espinacas y piñones. Y que quede claro que, pese a lo rimbombante que pueda parecer se trata de una receta asequible y muy simple, al alcance de todos, vamos. Que aproveche.

Lasaña de boloñesa y espinacas con piñones

Ingredientes:

  • 1 tarro grande de salsa boloñesa o dos pequeños de los que se usan para pasta. (Nosotros la hacemos casera, receta aquí)
  • 300 g. de carne picada mixta (vacuno y cerdo)
  • 1/2 bolsa de espinacas congeladas
  • Salsa bechamel
  • 1 caja de placas de lasaña precocidas (utilizamos marca El Pavo)
  • 1 bolsa de mezcla de 4 quesos para gratinar
  • 1 puñadito de piñones
  • Sal
  • Aceite de oliva
Coste: 6,50 €
Dificultad:
Muy poca

PREPARACION 

Ponemos a hidratar las placas de lasaña en agua templada. Mientras tanto, freímos la carne hasta que coja colorcillo. Añadimos a la sartén la salsa boloñesa y dejamos cocinar a fuego lento unos 10 minutos. Colocamos las espinacas en un recipiente adecuado para microondas y las cocemos en el micro durante 10 minutos. Vamos precalentando el horno convencional a 185 ºC.

En una sartén ponemos un poquito de aceite de oliva y le damos una vueltecita a los piñones, sin que se tuesten, solo los hacemos un pelín. Añadimos las espinacas que hemos cocido en el el micro, rehogamos y ponemos dos o tres cucharadas de bechamel (si es casera, mejor) revolviendo bien hasta que nos queden con un aspecto de esos que nos dan ganas de comérnoslas ya. Probamos y, si es preciso, rectificamos de sal.

Ya solo nos queda montar la lasaña: en una fuente de horno engrasada ponemos una capa de placas de lasaña que previamente habremos escurrido sobre papel de cocina. Sobre ellas una capa de carne, procurando que quede uniforme. Para igualar, un cazo o cucharón es ideal, utilizándolo por su parte exterior redondeada. Una nueva capa de placas y ponemos las espinacas, con las mismas premisas anteriores. Otra capa de placas y otra capa de carne, para finalizar cubriendo con una última capa de placas a modo de tapa.

Cubrimos todo con bechamel y, por encima, repartimos nuestra bolsa de 4 quesos rallados. A nosotros nos gusta ser generosos con el queso y ponemos el contenido de la bolsa al completo, pero es cuestión de gustos.

Introducimos en el horno (parte media) unos 15 o 20 minutos hasta que el queso se funda. Finalmente, gratinamos alrededor de 5 minutos y ya tenemos nuestra lasaña.

Resultado final (8 raciones generosas)

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lunes, 26 de septiembre de 2011

Salsa de tomate mexicana algo hispánica

Esta salsa de tomate al estilo mexicano está muy buena. Ideal para tomar con nuestros totopos, aúna las condiciones perseguidas por este blog y el gustirrinín que nos da el picante en la comida mexicana. Si os pasáis con el chile es conveniente tener a mano una Coronita bien fresca porque lo de usar un extintor ya le explicamos a los niños que no era muy viable, que servía para apagar otro tipo de incendios.

Salsa de tomate mexicana
Ingredientes:

  • 4 tomates maduros 
  • 1 cebolleta
  • 1 chile verde
  • 1 ramita de cilantro
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar

Coste: 0,60 €
Dificultad: No, no y no.

PREPARACION

Cortamos dos tomates en daditos muy pequeños. Trituramos los otros dos tomates como si fueran para gazpacho y pasamos por el chino para eliminar semillas y piel. En accesorio picador de la batidora ponemos el chile sin semillas junto con el resto de ingredientes en trozos pequeños, incluido el tomate que acabamos de triturar. Damos unos toques con el picador hasta que quede a la textura que nos apetezca, teniendo en cuenta que deberá de quedar picado, pero no triturado. Mezclamos con el resto del tomate, dejamos un par de horas en la nevera para que los sabores se integren y ¡a disfrutar!.


Nota: si os veis obligados a comprar una bandeja de chiles, simplemente quitarles las semillas, picarlos y congelarlos dentro de un tarrito de cristal o similar. Tendremos chile para una temporada, y eso sin tirar nada.


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Totopos de maíz sin bolsa

Hemos procedido (el participio de proceder es el toque elegante, fino en la redacción) a cocinar estos totopos de maíz redonditos, que si bien no tienen la presentación de los "oficiales", tanto de restaurante como de bolsa, a estos últimos les ganan en sabor por goleada. Son sencillos, económicos y, encima, dan la sensación de que entendemos de esto, lo que nos permite compartirlos con seguridad, con prestancia, con cierta vanidad, con alegría... ¡Hay que probarlos!. Respecto a las salsitas con los que los acompañaremos, no seáis impacientes y esperad a la siguiente entrada...

Totopos de maíz
  • Ingredientes:
  • 4 tortillas mexicanas de maíz (utilizamos Auchan, la marca blanca de Alcampo)
  • Aceite de girasol para freír
Coste: 0,40 €
Dificultad: Un bebé lactante mexicano los haría aunque le hubiesen llenado el biberón con mezcal, gusanito incluido. (Vaya salvajada, por cierto)

PREPARACION
Con un aro de emplatar cortamos las tortillas en círculos. Calentamos el aceite y freímos a fuego suave con cuidado, que se queman enseguida. Escurrimos sobre papel absorbente de cocina y ¡listo!


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sábado, 24 de septiembre de 2011

Pimientos rellenos gratificantes

Ahí los tenéis: recién saliditos del horno. Los pimientos rellenos son un plato muy común y socorrido, rico, sanote (dependiendo del relleno, claro) y muy, muy agradecido. En este caso hemos optado por la carne con pasas. Existe la opción de añadirle piñones, pero su precio hace decaer los ánimos al más pintado. Y es que cuatro euros una bolsita de piñones tamaño lenteja no deja de ser disuasorio ¿será éste el oscuro propósito de cualquier conjura de algún contubernio internacional?¿Será por la pertinaz sequía?. Bueno, pues ¡queda inaugurado este plato!.

Pimientos rellenos
Ingredientes:

  • 4 pimientos rojos, que no sean puntiagudos para que se sostengan de pie
  • 300 g. de carne picada mixta (ternera y cerdo)
  • 1 tarrina de taquitos de jamón
  • 1 tarrina de taquitos de bacon
  • 1 cebolla
  • 50 g. de pasas sultanas
  • Tomate frito
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta molida
Coste: 6 €
Dificultad: Inexistente 

PREPARACION
Lavamos los pimientos, cortamos la parte de arriba con un cuchillo con el fin de formar una tapa con su rabito a modo de boina. Eliminamos las semillas y las telillas blancas del interior. Reservamos a la vez que precalentamos el horno a 185ºC..


En una sartén calentamos tres cucharadas de aceite y sofreímos la cebolla hasta que empiece a ponerse transparente. Picamos el bacon y el jamón en la picadora eléctrica, mezclamos con la carne y ponemos en la sartén. Freímos hasta que la carne coja color. Incorporamos las pasas y cuatro cucharadas de tomate frito (si es casero, miel sobre hojuelas). Cocinamos durante cinco minutos y ya tenemos el relleno.

Ya solo nos queda rellenar los pimientos, taparlos con sus "boinas", pintarlos con un poquito (muy poquito) de aceite de oliva y hornear durante unos 40 minutos. Es preferible ponerlos en el cuarto inferior del horno para que las resistencias del grill no nos los quemen. Cuando termine la cocción, dejamos enfriar el horno con los pimientos dentro para que "suden", así soltarán su jugo y se despegará la piel. A la hora de  servir, si es que han enfriado, golpe de microondas y santas pascuas. Servimos con su propio jugo y será el comensal "disfrutador" el que retire la piel, que nosotros ya hemos trabajado bastante...



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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Tortillas mexicanas al estilo internacional

Esta receta que os presentamos es una variante de la publicada en su día por Falsarius Chef. Rica y un poquito picante, nos soluciona un entrante o un plato ligero en un abrir y cerrar de ojos. Hemos cambiado ingredientes, pero mantiene el espíritu: una comida muy aparente sin esfuerzos de ningún tipo. Lo de internacionales viene por el atún y la ensalada italiana. Y es que no nos podíamos resistir.


Tortillas mexicanas de atún
Ingredientes:

  • 1 lata de atún en aceite (utilizamos bonito en conserva, el de nuestra receta)
  • 1/2 bolsa de ensalada (utilizamos italiana marca Eroski, que tiene un gran cantidad de brotes tiernos además de lechuga. Cualquiera vale.)
  • 2 tortillas mexicanas de trigo (de las que vienen preparadas, en este caso marca Hacendado, de Mercadona)
  • 1/2 chile jalapeño (usamos de la marca Clemente Jacques)
  • 1 chile chipotle adobado (usamos la misma marca)
  • 3 cucharadas soperas de mayonesa (la hicimos casera con aceite de girasol)
Coste: 1,70 Euros
Dificultad: Pa
ra estudiantes de 6º de Educación Infantil

PREPARACION 
En el accesorio picador de la batidora ponemos la ensalada, el chile chipotle y el  medio jalapeño, al que habremos eliminado las pepitas para evitar así un incendio interno cuando nos comamos la tortilla. Damos unos toques muy cortos a la picadora hasta que la verdura quede a nuestro gusto. Escurrimos la lata de atún, desmenuzamos y mezclamos con el picadillo de verduras anterior junto a la mayonesa. Calentamos cada tortilla en el microondas durante veinte segundos. Ponemos en cada una la mitad de la mezcla y envolvemos con cuidado, haciendo un rollito. Cortamos al medio con la precaución de no aplastar y listo: una leve incursión en los sabores de México, con ciertas licencias eso sí, pero muy rica.


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domingo, 18 de septiembre de 2011

Tomates secamente jugosos

Una de nuestras manías es preparar conservas. En estos tiempos donde los congeladores son aparatos al uso, quizás no sea ésta una cuestión vital, pero si lo que queremos es ahorrar espacio, ajustar el gasto y comer rico (tres objetivos prioritarios de esta familia) la conserva ayuda mucho. Si además cocinamos algo que no es fácil de encontrar así de casero y con este sabor, pues miel sobre hojuelas, que diría nuestro abuelo. En el caso de esta receta, se producen sensaciones cuasi oníricas (aquí si que nos hemos lucido, pero escrito queda). Si acompañamos el tomate sobre una tosta de pan caserito con una loncha de jamón, estaremos triunfando. En ensalada va de vicio. Y el aceite que queda en el tarro (si es que queda) después de consumir los tomates es simplemente chapeau. ¿A que esperas para animarte?. ¡Venga, que ya estás tardando...!

Tomates en conserva
Ingredientes:
  • 1 kg. de tomates maduros (tipo pera o canarios)
  • Sal fina
  • Azúcar blanco
  • Pimienta (mejor variadas en molinillo)
  • Hierbas aromáticas (Romero, tomillo, albahaca, orégano, provenzales..., aquí puedes experimentar con tu imaginación y tus gustos)
  • Aceite de oliva refinado (del normalito)
  • Aceite de oliva virgen extra (uno que sea rico)
Coste: En esta época del año, más o menos 1 Euro (Lidl)Dificultad: Como no tengamos mucha, pero que mucha paciencia, vamos de cráneo.


PREPARACION
Lavamos los tomates, les quitamos los restos del tallo y los cortamos en medios cuartos. Cubrimos un bandeja de horno con papel absorbente de cocina (sí, no es un error) y colocamos en ella los tomates cortados.

1 kg. de tomates  cortados en medios cuartoi
Hacemos una mezcla de azúcar y sal (dos medidas de azúcar por cada una de sal) y espolvoreamos los tomates sin quedarnos cortos. Para la bandeja de la foto utilizamos cuatro cucharadas soperas de azúcar y dos de sal. Regamos los tomates con el aceite de oliva corriente. Hemos usado un biberón de cocina por eso de la comodidad, no es necesario empapar, ya que escurrirá y se irá al papel. Molemos pimienta sobre nuestros tomatitos y ponemos las hierbas aromáticas que más nos gusten. Nosotros utilizamos botes de especias de hierbas secas. Ahí entra en juego la experimentación: podemos utilizar una sola variedad, hacer mezclas, en fin, que si alguien descubre algo especial, pues nos lo dice y probamos nosotros. Seguidamente introducimos en el horno a 70ºC y, con es paciencia infinita que nos caracteriza, cocinamos (o secamos, que sería quizás más correcto) por espacio de nueve horas. No es una errata: nueve horas. Dejamos enfriar sin retirar del horno para aprovecha aún más el secado.

Así quedan después de nueve horas de "tratamiento"
Para envasar, esterilizamos (hervimos en una cacerola o, mejor aún en la olla a presión) el tarro de cristal junto con su tapa. A nosotros nos sale un tarro como el de la foto por cada kg. de tomate. En este caso no hay que ses excesivamente celosos con la esterilización, dado que el aceite cumplirá perfectamente con la función de conservar. Incluso podríamos envasar sin esterilizar previamente, pero a nosotros nos gusta más así. Ponemos el tomate en el tarro, sin sacudir las hierbas aromáticas, por muchas que nos parezcan, y rellenamos con hasta el borde con nuestro aceite de oliva virgen extra, dando unos golpecitos con, por ejemplo, un tenedor en la base del tarro para asegurarnos de que eliminamos las burbujas de aire. Aquí es conveniente utilizar un aceite rico y para nuestro gusto, no muy ácido. Hemos puesto el virgen extra de marca Abril por eso de que se envasa en Galicia y está muy rico y con un precio muy asequible. 


Ya solo nos queda hacer el vacío al tarro, operación que no es imprescindible si vamos a consumirlo razonablemente  pronto (un par de meses como máximo) o lo guardamos en nevera con una temperatura lo suficientemente baja para que el aceite se cuaje. De lo contrario deberemos hacerlo para que los tomates no se vuelvan ácidos. Con fin de no cocerlos, usaremos el microondas en vez de la olla. Con el tarro bien cerrado, introducimos a máxima potencia durante un minuto y cuarto. Que nadie se asuste, aunque la tapa es metálica no saldrán chispas, no se producen explosiones ni se estropea el horno. La tapa se abombará hacia afuera como cuando lo hacemos en la olla. Dejamos enfriar envuelto en una toalla el tiempo necesario hasta que el cristal no nos transmita calor alguno y listo.

Una vez puestos en aceite, los tomates estarán en su punto a los tres días. Pelan de maravilla, por lo que es muy fácil hacerlo antes de servirlos. Simplemente para chuparse los dedos.




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