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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Chamuças do Douro

En idioma portugués se conoce como petiscos a los aperitivos. En nuestros numerosos viajes a Porto y Vila Nova de Gaia siempre los pedimos y nos gustan especialmente las chamuças, que hemos comprado congeladas en bastantes ocasiones. Recientemente, viendo en la tele un reportaje sobre la vida cotidiana de españoles expatriados en Dubai, nos quedamos sorprendidos cuando la anfitriona presenta unas chamuças como plato típico dubaití. Buscando en la Red encontramos recetas muy complicadas, así que simplificamos a nuestra manera este plato que, y eso sí que lo averiguamos, es de origen indio y fue traído a Europa por viajeros portugueses. Es un plato muy especiado. Y la receta ha salido muy bien, así que, ¡a probarlas!.


Chamuças
Ingredientes: 
  • 1 paquete de pasta brick
  • 125 gr. de carne picada (mixta o vacuno)
  • 1 cebolla grande
  • 3 dientes de ajo
  • Salsa picante de piri-piri (en su defecto Tabasco o similar)
  • Mezcla de hierbas provenzales (bote de especias)
  • Clavo molido
  • Canela molida
  • Curry
  • Molinillo de pimientas variadas
  • Sal
  • Aceite de oliva
Coste: 3,95 €
Dificultad: Para iniciados


PREPARACION
Picamos finamente la cebolla y el ajo y ponemos a dorar en la sartén con dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando la cebolla coja color, ponemos la carne y mezclamos bien. Salpimentamos y añadimos las hierbas provenzales, el curry y el clavo en la cantidad que más os guste. Como referencia, una cucharadita de café de cada, salvo las provenzales que pondremos dos. Cuando veamos que la carne empieza a estar hecha, ponemos 5 gotas de piri-piri y media cucharadita de café de canela. Removemos muy bien y retiramos del fuego.

Cortamos la pasta brick en rectángulos. Ponemos una cucharada del relleno en la base de una de las tiras y vamos doblando la pasta triangularmente hasta formar un paquetito con forma de triángulo. Podéis pintar el pliegue final con huevo  si queréis asegurar el cierre, pero no suele ser necesario.

Ya solo queda ponerlas al horno a 200º hasta que doren o bien freírlas (como las e la foto). Si las freís, procurad que el aceite no se pase de temperatura. Para que no se abran, metedlas en el aceite sujetándolas con una pinza (de cocina o de las de hielo), presionando el último pliegue y poniendo éste para abajo. A los pocos segundos ya se puede soltar y dejar que se siga haciendo: la pasta ya no se abrirá. Como si estuviésemos en una terracita al lado del puente de Luiz I en Oporto...






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